domingo, 30 de octubre de 2016

AUTOEVALUACIÓN3

Considero que mi nota valorativa es de (5,0), porque he cumplido con todos mis trabajos a tiempo, el blog lo terminé en la fecha indicada, además los temas vistos en clase me han servido para profundizar en mi conocimiento y enfatizar mi aprendizaje. Leí todos los textos asignados en clase y los textos para realizar mi blog (extra-clase), aprendí el verdadero significado de la propiedad intelectual, prospectiva, etc. "feliz navidad"




RETOS DE LA INGENIERÍA


IMPLEMENTAR HERRAMIENTAS QUE AYUDEN A LA COMUNIDAD


Al preguntarme sobre cuáles son los retos de la ingeniería, obtengo como propia  respuesta que son demasiados; Desde las largas horas que pasó estudiando e incluso algunas veces sin dormir, hasta los grandes inventos que estoy dispuesto a crear, para beneficio de toda la humanidad.

Para mí, la ingeniería no sólo consiste en crear dispositivos que me generen ingresos, sino que también me significa  un reto con la sociedad; ya que me siento comprometido en su posterior progreso.

Como ingeniero que seré, estoy dispuesto a innovar en todas las áreas posibles, que ayuden a toda Colombia e incluso al mundo a perfeccionar sus técnicas de las cuales comprende su subsistir.


Del mismo modo la ingeniería también percibe como reto, innovar aparatos que sean útiles para la sociedad, pero así mismo que sean diferentes y mejores. Ayudando a cuidar el medio ambiente y mejorando la salud de las personas



CREATIVE COMMONS






Para iniciar, deseo compartir un poco sobre lo que significa Creative Commons y cuál es su objetivo, observemos a continuación: 

"Creative commons es un proyecto internacional que tiene como propósito fortalecer a creadores para que sean ellos quienes definan los términos en que sus obras pueden ser usadas, qué derechos desean entregar y en qué condiciones lo harán.

Con este fin, brinda un set de herramientas legales estandarizadas conocidas como las Licencias Creative Commons que, basadas en el derecho de autor, cambian el paradigma del sistema tradicional “Todos los derechos reservados” por una premisa más flexible “Algunos derechos reservados”. Si en el sistema del derecho de autor el principio es que toda utilización de una obra debe tener un permiso expreso del titular de los derechos de autor, para las licencias CC el principio es el de la libertad creativa. Es importante tener en cuenta que este sistema no está pensado como un enemigo del derecho de autor. Al contrario, se complementa con éste, por su relevancia en nuestra cultura.”

tOMADO DE: https://co.creativecommons.org/?page_id=672



OPINIÓN


Teniendo en cuenta la breve descripción del movimiento Creative Commons, me parece un proyecto, que a su vez cuenta con ventajas y desventajas.

Su lado positivo, es que permitirá al interés público, contar con información que debido a los derechos de autor, antes no se podía obtener; Es una manera más fácil de disfrutar diferentes textos, obras literarias o artísticas, pinturas y además de adquirir conocimientos, sin la necesidad de pagar un costo por hacerlo. 

También, es interesante que todas las personas que disponen de estos contenidos, pueden usarlos creativamente, para generar nuevas o mejores cosas. 

Al mismo tiempo, Creative Commons busca ayudar (es más, viene representando) a ciertas personas, que desean que todas sus creaciones sean compartidas de una manera más eficaz, para que exista una información más prolongada al público (“derecho exclusivo de copia por defecto”) y así mismo retrasando la ignorancia.

Su lado negativo, creo que es más que claro; aunque se afirma en su esclarecimiento, que el movimiento no es un enemigo del derecho de autor, sino que más bien lo complementa, yo pienso que sí afecta y bastante a la propiedad literaria  y Copyright, ya que se estaría permitiendo el acceso a creaciones, que tuvieron mucha dedicación y esfuerzo, sin pagar un costo a sus productores, además con el “derecho exclusivo de copia por defecto”, es una manera muy injusta con la cual, si se beneficia el público, pero a su vez desconoce el trabajo de sus creadores.




ENTREVISTA

ENTREVISTA REALIZADA A ARTURO CALLE; PRESIDENTE DE LA COMPAÑÍA DE CONFECCIONES DE ROPA MASCULINA QUE LLEVA SU NOMBRE.


Publicada por: Carlos Arturo García M., en el periódico El Tiempo, el 03 de Septiembre de 2016 a las 9:28 am.





CONTEXTO:


  •         TEMA:
Es una entrevista enfocada en el emprendimiento de Arturo Calle y en el gigantesco desarrollo de su empresa (la cual lleva su nombre). Demostrando que no se necesita tener bastantes recursos económicos, políticos y sociales, para lograr un objetivo, sino que el único medio que se requiere, es el deseo de progresar, luchar por los sueños, perseverar y nunca desfallecer, añadiéndole los valores éticos y morales.

Que así, como él inicio comercializando verduras y hortalizas en una plaza, para luego convertirse en uno de los comerciantes  de ropa y accesorios  masculinos, más importantes de Colombia y otros países, las demás personas también lo pueden hacer.



  •            PERFIL DEL ENTREVISTADOR:

Carlos Arturo García M. comunicador social del periódico El Tiempo, quien entrevistó a Arturo Calle, se mostró una persona atenta, respetuosa, observadora y analista  colocando en la entrevista los detalles más relevantes, que no afectaron la integridad del entrevistado.
Utilizó lenguaje comprensible, de fácil entendimiento para el lector, que hacía de la entrevista, una lectura bastante interesante.




  •           PERFIL DEL ENTREVISTADO:

ü  Edad: 76 años.
ü  Estudios: No era su fortaleza, sin embargo pensaba que debía capacitarse para llegar a ocupar un puesto y ser un empresario exitoso.
ü  Los valores y la cultura:  Emprendedor, humilde, perseverante, disciplinado, con sentido social, honesto, paciente y exponente de la unión familiar.
ü  Cargo actual: Presidente de la compañía Arturo Calle.

  • INTENCIÓN DEL ENTREVISTADOR:
Carlos Arturo García M. busca llamar la atención de todas las personas emprendedoras, creyentes en la posible instauración de un negocio, demostrándoles con un claro ejemplo, como lo es Arturo Calle, que cuando se persevera, se alcanza, que no  importa la clase social, ni los bajos recursos económicos, sociales y políticos, para ser alguien grande y exitoso,  sino que lo único que se requiere son las ganas de progresar y de luchar por el objetivo.


  • DESARROLLO
Arturo Calle, presidente de la compañía de confecciones de ropa masculina que lleva su nombre, habló en exclusiva para el periódico El Tiempo, quien demuestra que para lograr el éxito sólo se necesita de esfuerzo, dedicación, emprendimiento y por supuesto paciencia.

“De joven era más amarrado que cualquiera. Gastaba solo lo necesario, al punto de que prefería ir al cine solo. No invitaba ni a las muchachas de la época con tal de ahorrar, porque mi meta en la vida era ser independiente”.
Así define sus años de juventud el reconocido empresario de la confección y comerciante Arturo Calle, cuya empresa con el mismo nombre cumple cinco décadas de operaciones en el país. Desde joven se consagró como un diestro vendedor, primero de los productos que su madre cosechaba en la pequeña finca situada en Altos de Robledo (en las afueras de Medellín), lugar donde vivía junto con sus nueve hermanos.

Su fama como vendedor de frutas, hortalizas y flores creció a tal punto que pronto sus vecinos requirieron de sus habilidades para que les ayudara a comercializar también sus productos, sin reparar en sus escasos 12 años y su porte menudo.
Desde ese momento, su pasión por los negocios y el deseo de involucrarse en varios sectores de la economía fue creciendo con el tiempo. Ese interés -casi obsesión- estaba por encima de cualquier cosa, incluso del estudio.

“Solo tengo el bachillerato y no más”, afirmar Arturo Calle sin titubear o siquiera sonrojarse.

Recuerda que en su época de estudiante solía faltar a clases por irse a cuanta feria ganadera se realizaba en su natal ciudad.
Luego debía ingeniárselas para conseguir una excusa para que el colegio no lo sancionara.
“Tenía un amigo que atendía un puesto en la plaza de mercado; yo le redactaba las excusas, y él las firmaba con el nombre de mi mamá o el de mi papá”, recuerda entre risas el empresario.

¿Dónde quedó esa pasión por la ganadería?
Hacer un buen desarrollo en ese negocio requiere de mucho dinero para comprar tierras, y yo en ese entonces no tenía capital. Mis ahorros eran 13.000 pesos, que logré juntar de dos años de trabajo y muy pocos gastos, más 4.000 pesos que me prestaron, por lo que me quedó más fácil meterme por el lado del comercio.

Y ahora que tiene recursos, ¿no le gustaría invertir ahí?
Nunca es tarde; de hecho, ya es una realidad encabezada por mis hijos, pero ya no son dos o tres vacas, son varios miles de cabezas de ganado, y aspiro a que ellos puedan seguir consolidando bien ese concepto de empresario ganadero con unas 30.000 o 50.000 reses.
Su suegro, Héctor Correa, fue quizás, sin proponérselo, quien lo metió de lleno en el mundo de las confecciones, pues tenía una cadena de almacenes en ese sector al que llegó a trabajar y a aprender el oficio.

Al poco tiempo, con 27 años de edad y una vez instalado en Bogotá, invirtió los 17.000 pesos en un negocio de camisas.
El almacén Danté, situado en pleno corazón de la capital del país (San Victorino), pronto pasó a llamarse La Camisita. A este le siguió la compra de dos locales más en el mismo sector un par de años después, los cuales surtían en un principio con productos que les compraba a empresarios de Pereira y que luego reemplazó por sus propios diseños y marca, lo que impulsó sus almacenes.
Si el negocio de las confecciones no se le hubiera dado, ¿cuál era la opción?
“Una cadena de comidas rápidas con puntos pequeños, no restaurantes a mantel, por una razón muy sencilla: primero, porque con las comidas rápidas uno puede extenderse y tener 30 o 100 puntos, vendiendo lo que la gente compra desde que se levanta hasta que se acuesta. Por ejemplo, hamburguesas, salchichas, chicharrón frito con patacón o arepa, unas buenas empanadas, pinchos, morcilla bien exquisita, ese tipo de comidas que les gusta a todos los paladares y cuyos costos son muy bajos para el público”.
¿No es un mercado difícil?
“No. Es un negocio que se puede montar en áreas de 30, 40 o 50 metros y así se puede crecer. La otra ventaja es que todo siempre tiene el mismo sabor. Un buen chorizo tendrá toda la vida el mismo sabor si se prepara siempre bajo el mismo concepto”.
¿Aún cree que puede ser un buen negocio?
“Sí. El otro día estuve conversando con los hijos, a quienes les planteé la idea de montarlo, pero me dijeron: papá, todavía tenemos muchos desarrollos por hacer en nuestra empresa y no nos podemos distraer”.

“Pese a que la marca Arturo Calle cumple 50 años, el despegar de la compañía comenzó a darse hace 18 años, cuando su fundador decidió que era el momento de dar el salto de tiendas tradicionales de 100 metros cuadrados a unas que tuvieran 500 metros cuadrados y más, para albergar nuevas líneas de productos, marcas y accesorios”.

“No me da pena decir que fui el pionero en Colombia de los almacenes de gran formato en el sector de las confecciones, una idea que luego copiaron mis competidores”, destaca el empresario, quien este año inaugurará su primer local de 1.000 metros cuadrados en el centro comercial Palmetto Plaza, de Cali, con una inversión de 2.800 millones de pesos.

Y qué decirles a aquellos que dicen que su negocio es más inmobiliario que de ropa…
“Que el negocio inmobiliario es excelente, pero yo no lo manejo con el concepto de vender productos inmobiliarios. El negocio inmobiliario es uno de los éxitos más valiosos de esta compañía, porque se compran inmuebles excelentes, con muy buena valorización, pero esta no es importante para nosotros porque montamos un almacén. Puede valer el oro del mundo el terreno, pero como no lo vamos a vender, entonces, lo que valga es secundario”.
¿No es mejor pagar arriendo, como hacen otros empresarios?
“En Colombia, los arriendos son mortales. ¿Se imagina trasladarle yo los 200 millones de pesos que cuesta el arriendo de un local de estos a los productos que vendo? Dejaría de ser Arturo Calle”.
A sus 77 años, este empresario sigue siendo ese trabajador incansable. Aún conserva esa destreza de vendedor combativo con la que comenzó a forjar un nombre por allá en los años 60. Describe al detalle cada prenda, producto y accesorio que exhibe en sus almacenes y no deja de sorprenderse con el vuelco que ha tenido su organización en estas últimas décadas.
Asiste a su oficina sagradamente todos los días, en una jornada que por lo general termina entre las 7 y 8 de la noche. Ya no está al frente de la gerencia, pero se mantiene al tanto de lo que sucede en la organización, en su condición de presidente.
“La empresa le pertenece a los hijos, pero mi corazón le pertenece a la empresa”, dice este hombre que se define, a su vez, como una persona demasiado sencilla y simple.
“Yo no me complico con nada; así como me ve elegante, no tengo problema en sentarme en un andén a comerme un chicharrón con cualquier persona. ¡Ah!, ¿no es eso muy rico?”, dice en medio de risas.
Y sueña con ver a su empresa, a la vuelta de unos años, tres o cuatro veces más de lo que es en extensión y con nuevos desarrollos, conceptos, productos y marcas adicionales.
CARLOS ARTURO GARCÍA M.
Redacción Economía y Negocios


  • CONCLUSIÓN
Para progresar y ser alguien en la vida, no se necesita contar con  bastantes recursos económicos y apoyos políticos o sociales, sino que más bien se necesita luchar, ser emprendedor, disciplinado  y por supuesto ser paciente a la hora de asumir las diferentes etapas que se  presentan a lo largo del proyecto, entendiendo que habrán tiempos exitosos pero también momentos de fracaso. Es claro afirmar que las cosas no se consiguen de un momento a otro, sino que más bien se van adquiriendo poco a poco con dedicación, esfuerzo y empeño.

Con ésta entrevista se quiso demostrar que no hay barrera que el ser humano no pueda destruir, siempre y cuando su perseverancia y deseos de progresar, estén por encima de todo (miedos, amenazas y debilidades).